jueves, abril 01, 2004

"Mi vida es una larga lista de gente diciendo adios" Es la frase que la revista Celeste escogió como tema y presentación de portada. Me pregunto si la frase fuera realmente mía donde diablos estaría en este momento, sólo creo que no quiero saberlo. La frase es fuerte y buena de eso no cabe duda

domingo, marzo 07, 2004

A veces me pongo místico, pero trato de evitarlo siempre que puedo...

lunes, marzo 01, 2004

Alessia vino y se fue. Los días han vuelto a su monotonía de ir y venir al diario y de enfrascarse entre libros buscando esas teorias que sustenten un choro que la verdad es que no tiene sustento alguno. Puras pretensiones sin sustento.
Ah, el u|v|Zine de panbol ya llegó al ciberespacio en su versión beta, por que la verdad es qué está lleno de errores
Han pasado dos meses desde el último post. Desde entonces han pasado demasiadas cosas para una sola noche con algunas horas libres para escribir. Tendría que comentar lo de Gerardo y Epigmenio, pero son tantos los blogs que lo hacen que sería hasta ocioso, lo que si es seguro es que trabajo por ese par de compas se está haciendo.
Astroman ha decidido incribirse a una clinica de desintoxicación para quitarse el gusto por la coix, de lo demás no se habla. ¿Quién diablos en su sano juicio querría dejar el MDMA o el LSD y demás sustancias?. No el kriter al menos y menos ahora.
Colmena organizó una fiesta para despedirse del mundo dealer y la cosa no resultó como se esperaba. Después fueron horas de caminar y caminar por las calles del pueblo, nada nuevo para mi pero si para los que nos acompañaban.

lunes, diciembre 29, 2003

La última vez que leí a Bryce Echenique estaba en Mazunte, preparandome para el vuelo interoceánico. La amigdalitis de tarzán es una historia de amor contada a través de correspondiencia ajena. Aún me pregunto cual fue la mejor parte del libro: ¿la historia? ¿la estructura? ¿la posibilidad de leer el correo ajeno?


El voyer que todos llevamos dentro sabe mejor que yo lo que me puede dar placer.

martes, diciembre 09, 2003

Otro parentesis en la historia del tio vacilador y fantasmal

Regreso bajo las putas estrellas

El viernes pasado salí del diario cerca de las 2 de la madrugada. Como un par de días antes había discutido con Bolaños por cosas del trabajo no quise llegar a su casa. Pensé entonces en Israel, pero cuando llegué a su casa estaba todo apagado y no quería molestar a la joven pareja. Así que salí a la calle. Son las dos, pensé, con un poco de suerte encuentro algo o a alguien en Los Sapos con quien pasar unas horas. Al menos una. Pero nada. En Los Sapos estaban levantando todo. Y tampoco tenía ganas de sentarme ante una mesa vacía con una chela fría enfrente esperando que pasaran las horas.
Comencé a caminar rumbo a la salida a Atlixco, que es por dónde Oscar tiene su casa. y por más que hice tiempo, arrastré los pies y me paré a tomar apuntes de una casa que me gustó los minutos se negaron a pasar. Cuando llegué a las cercanias que casa de Bolaños apenas había transcurrido una hora. Eran las 3 de la mañana y tenía aún que esperar como otras tres para que hubiera autobuses para el regreso a casa. Y con el frio ese soplando era empresa por demás imposible.
Se me hizo facil, entonces, comenzar a caminar rumbo a Atlixco. Esperando ingenuamente encontrar un taxi que regresará al pueblo y que me cobrara poco. La idea no es tan descabellada como podría parecer. Hace algunos años, cuando regresaba del DF lo hice. Me paré en la salida de Puebla a la media noche y me puse a pedir aventón. Despues de varios minutos un vocho blanco me levanto y me llevó hasta Chipilo, la mitad del camino a casa. La otra parte tuve que caminarla un rato hasta que pasó un taxi y me levantó.
Pensé que esta noche la historia podría ser repetirse. Solo que ahora la caminata comenzó desde el centro de la ciudad. y Terminó 4 horas despues con las piernas que me gritaban mi estupidez y el frio cortandome la cara y manos. Ahí entendí que lo divertido de mirar la luna ocultarse tímida detrás de las montañas pude pagarlo muy caro. Tuve que esperar más de 20 minutos en el paradero el autobus para Atlixco con una temperatura cercana a los cero grados que amenazaba con congelarme los dedos.
En el camino dejé varias parejas que se metían al motel con botellas de alcohol como lubricante. Una camioneta varada en el camino y un par de imbeciles preguntandole a gritos dónde podrían conseguir una grua a esa hora de la madrugadaa un pinche loquito que caminaba rumbo a casa, como a 30 kilómetros más adelante. Pero ningún taxi que regresará a Atlixco.

Ya regresaré con la otra historia

viernes, diciembre 05, 2003

Regreso al DF

Llegué a casa cargado de maletas y con los ojos llenos de vividas imagenes. Un nuevo regreso, un nuevo comienzo. De nuevo a reinventarme la vida. Olvidar lo que se quedó atrás o por lo menos dejarlo medio escondido para que no doliera demasiado a la hora de salir a buscar trabajo. Los primeros días fueron de fiesta, pero con los días regreso la normalidad y la cotidianidad. Y en vista de las circunstancias lo mejor era buscar de nuevo el apartamento vacío de mi tio.
En algún momento, despues de mi salida de él para regresar a Puebla mi prima lo ocupó. Quería irse al DF a estudiar en la UNAM. No consiguió quedarse y creo que la ciudad fue demasiado para ella. Pero en su breve estancia en el depto. dejó muchas más huellas visibles de las que yo pude dejar.
Usualmente me gusta pensar que estoy de paso, es por eso que mis departamentos parecen más refugios temporales que viviendas. Por ello, mientras estuve en el DF moví muy pocas cosas. Mi prima en cambio, trató de hacerse habitable el espacio y ahora me tocaba a mi sentirme en casa doblemente ajena. Las fotos familiares sustituyeron las imagenes de Marilin Monroe que había en la casa. El olor penetrante de la ropa y las cosas que Carlos había dejado se había ido, al parecer para siempre, para ser sustituido por los aromas artificiales de desodorantes y aromatizadores.

Continuará

sábado, noviembre 29, 2003

El regreso de Suiza

El avión sobrevolaba ya la ciudad cuando desperté. Tenía hambre, estaba harto de 12 horas de vuelo y aún podía recordar la nieve que me recibió cuando llegué a Suiza. La emoción del mi primer viaje por el viejo continente habían minimizado las molestías de 9 meses antes. Estaba regresando y a pesar del añoro por algunas cosas que había dejado las horas de viaje las sentía en cada uno de mis músculos. Y lo peor, tendría que tomar todavía un par de autobuses para llegar a casa.
Con todo no pude evitar que la piel se erizase, no pude evitar los estremecimientos al mirar desde al aire el mar de gente, autos y casas que me esperaba abajo.
Cuando por fin tocamos tierra dejé que todo el mundo saliera, que se adelantaran. Yo no tenía a nadie esperandome ahí y bien podría llevarme el desembarco en calma. Tomé mis maletas de mano y salí a los pasillos del aeropuerto Benito Juárez, arrastrando los pies y en un estado entre sorprendido-fastadiado-contento-encabronado. Estaba ahi. De regreso en la ciudad de México. Exitado por la idea de unos tacos de lo que fuera y conciente de que no habría más mañanas montañosos con Alessia a mi lado. Seguí arrastrando los pies para salir de ahí.

Continuará

miércoles, noviembre 19, 2003

Continuamos con su blog-novela Mi tio no quiere irse

Cuando el miedillo comenzó a diluirse se fue también diluyendo el olor penetrante de la casa. Los humores que mi tio dejó antes de irse comenzaban a desaparecer. Aunque a veces, cuando regresaba de la calle, la casa olía como al principio, como si mi tio hubiera regresado o como si hubieran abierto algún cajón con ropa suya y el olor se extendiera por toda la casa. Otra veces no, otras veces parecía como si la casa hubiera estado abandonada por años.
Eso de los olores no dejaba de incomodar pero nunca fue algo tan fuerte como lo que sucedería un par de años despues. El tiempo que estuve ahí procuré no mover nada, me llevé sólo algunos discos de la vasta colección de acetatos que fue acumulando con los años y algunos sweteres que tomaba de momento y que despues no regresaba a su lugar. Pero nada más. Pasados algunos meses de vagancia disfrazada de busqueda de trabajo en el DF me ofrecieronun buen puesto en el diario dónde había trabajado antes de irme a Cancún. La oferta era tentadora y al final decidí aceptarla.
Así, tomé mis cosas, otras las dejé en la casa y cambié mi residencia a la ciudad de Puebla por los siguientes dos años. El regreso al DF y a la casa de mi tio fue algo menos planeado que nunca, aunque en el fondo era obvio que tendría que haberlo hecho....

Continuará

PD.- La historia de mi tio se amplía a Viridiana, una prima que también pasó algunos meses en el depto que quedó vació cuando yo me salí de ahí. Detalles divertido y otros no tanto me fueron confiados hace unos días, ya llegaremos a ellos

sábado, noviembre 15, 2003

HAGO un parentesis en la HISTORIA, pero es que está comenzó motivado por las preguntas de Raquel. Bueno, pues despues de muchas pospuestas ayer era la fecha para vernos. Esto es, lo que según yo, pasó....

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Eran 10 para la cinco cuando llegué a la facultad. ¿Y ahora donde diablos esta la entrada? me pregunté al inicio del pasillo, donde la juventud vibrosa, buenpedo y bienpensante a sentado sus reales. Caminé sorteando mogollón de piratas, todos en realidad, que venden desde el último de Silvo hasta lo más nuevo de Radiohead pasando por todas las vanguardias habidas y por haber. ¿Qué habría resultado si en lugar de irme a escabullir en mi escuelita rural hubiera tenido el "privilegio" de pasar por estas aulas bienpensantes, cosmocostumbristas, en donde los viernes son viernes de borrachera con una guitarra en mano para cantar al puro estilo La Lupita Contrabando y traición (¿Será que esa es la versión cool?)?. Ahí también vi el pirataje computacional que nos permite imaginar que estamos inn, en sintonía con el resto del mundo civilizado (cualquier cosa que eso signifique) sin que el bolsillo se desangre más allá de la quincena burocrática.
Quise detenerme a mirar las ofertas de los de las tibias y las calaveras cegehacheras, pero primero lo primero, tenía que encontrar la mentada entrada de tan ilustre edificio. En algún punto de ese pasillo encontré la reja azul, acceso al Olimpo de las letras y los saberes. Hela ahí, supuse, al leer el gran letrero que corona la reja. Decidí seguir caminando hasta llegar al remanso de paz que los jóvenes estudiantes utilizan para solaz y esparcimiento y para diluir y digerir el duro proceso del saber que se desarrolla en el sitio. Faltaba como una hora y en algo tenía que ocupar la mente. Saqué el libro que llevaba para la ocasión (y para no desentonar en el sitio) y me dispuse a repasar lo leído hace algunos años. Y así sin darme cuenta pasaron casi 30 minutos. Regresé entonces al pasillo tomando por asalto por los bucaneros del copyrigth, algo tendría que encontrar. Y si, lo encontré aunque al final tampoco me animé a llevarlo. El homenaje roquero a Sandro de América es una gran curiosidad, pero no sé si servirá para algo más. El tipo, sin parche y sin pata de palo, me ofreció otra rareza (no iba a dejar que el cliente se le escapara) un disco con extraños duetos que si bien era eso, una rareza, no pasaba de ahí. Además en realidad no pensaba en hacerle el gasto, como ya dije, necesitaba que el tiempo se fuera y que las manecillas del reloj dieran las 6.
Regresé y me decidí por dar una ojeada por los pasillos de tan entrañable edificio. Grandes letrados y grandes letras han nacido frecuentando el pasillo que pisaba... o algo así. Busqué algún anuncio que dijera donde o por que tendría que estar ahí y no en otro lado (que se yo, La Condesa, Garibaldi, La Enep Aragon, mi casa en compañía de los amigos de mi tío). Pero no lo encontré.
Te sentirás como en casa (no lo dijo así, pero eso fue lo que dio a entender) hay mucho clones del Fercor, me dijo mi cita cuando acordamos hora y lugar. Nooooooo, grité aterrado a manera de respuesta. No te preocupes, dijo ella, no tienes que olerles las patas. Pero no, no vi a ningún clon del hippie (fercor dixit) con el que compartí depto. y vivienda por varios años. Al menos no en la cafetería, afuera en cambio la cosa era distinta.
Me pedí un café capuchino, de maquina y muy caliente, se acerqué a una mesa y me dispuse a perderme junto con MS en el Central Park. Faltaba media hora o algo parecido y como ahí no la humedad del piso no se traspasaba a mis nalgas pude terminar ese y un capitulo más. Por fortuna llegó Kitty Wu a salvarlo y a salvarme. Pregunté a mi vecina, una pelirroja de coloración llamativa (a lo mejor por eso era lo de los clones del fercor, por que si bien no había, algo en el aire lo recordaba y no era el apeste a patas) la hora, 5 minutos para la seis. Cerré el libro y las manos comenzaron a sudarme. El café, pensé, estaba muy cargado y la cafeína está haciendo estragos.
Me paré recargado en una de las orillas de reja azul y los minutos pasaron y pasaron y volvieron a pasar (sin regresar nunca por el mismo sitio, eso si) y siguieron pasando. 5, 10, 15, 20... en algún momento me pareció ver pasar a Chimal (el novio de Raquel y al que tenía que ir de dejar a la facultad y por el cual habiamos acordado vernos ahí), aunque tampoco podría apostar por ello. Lo conozco solo de fotos en la web y soy mal fisonomista. Si, es él. Me aferré a la posibilidad. No debe tarde en llegar, y los minutos siguieron su cause. Y a los 20 se la agregaron 10 más y otros diez.
Finalmente tomé mi maleta y regresé por el pasillo atestado de tipos sin sombrero de tres picos, pata de palo, mano de garfio o parche en el ojo, pero que hacen gala de su bribonería (o será bondad al acércanos a cosas que de otro modo solo podríamos ver de lejos?). Quise sentirme molesto, pero solo me sentí triste. En realidad tenía ganas de verla....


Pd.- Supongo que el sudor de las manos si era la cafeína, siguieron sudandome el resto de la noche y pude dormir hasta muy tardeeeee...

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La historia del tio se reanudará en el próximo post...

lunes, noviembre 10, 2003

El regreso a casa fue cargado de expectativas, que terminarían por irse al caño como muchas otras cosas, y un poco accidentado. Una escala nada técnica en Tabasco me ayudo a espantarme algunos moscardones de esos que luego llamamos recuerdos y que sirven para empapelar de nostalgia el cajón donde solemos guardarlos. Bueno, el caso es que fuera de esa escala técnica el regreso pasó más de prisa de lo esperado (tomando en cuenta lo difícil que fue la ida).
Y al fin aterricé, y una semana después de la salida estaba ya en las calles de la colonia y con las maletas en mano. Después del recibimiento y en lo que la rutina regresaba a mis manos me pusieron al tanto de lo sucedido. De los secretos a voces que por fin se aceptaban, de lo que para la familia había implicado, del trabajo que les había minado la moral y de como lo vieron morir. Trago amargo que me tocó de lejos y de oídas.
El regreso a la normalidad fue paulatino y me costó algunas semanas, en lo que decidía por donde debía seguir. Así, una vez tomada la decisión solo fue cosa de estirar las piernas para empezar a caminar y llegar al DF, teniendo como primera parada la casa de mi tío. Abrir la reja y tratar de espantar el polvo de los días fue lo primero. Después hubo que acostumbrarse a los olores, a los objetos, a las manías de quien ya no estaba pero no conseguía irse del todo.
Al principio fue caminar a tientas, dando pasos muy muy cortos, después de todo estaba en casa ajena y el miedillo era una molestia constante...

Continuará

jueves, noviembre 06, 2003

Bueno... si nos ponemos rigurosos la verdad es que la historia de mi tio comienza mucho antes. Pero no creo que venga al caso. Además, estoy aprovenchandome de una simple excusa para iniciar a desarrollar la historia del viaje a Cancún, cuando este blog ni existía y ni siquiera imaginaba que algo así podría ser realidad. En fin, el caso es que me saltaré toda la historia de esa aventurilla para entrar de lleno con lo de mi tio. Aclaro esto para quien pueda interesarle.

Recuerdo que estaba en el bar del último hotel dónde trabajé durante mi estancia por las playas del Caribe mexicano, cuando me pasaron una llamada de mi casa. Es tentador desviarse en esta parte y contar sobre el hotel, sobre el grupo de animadore (a) s italianos y las muñequitas que semana a semana llegaban a hospedarse, directas de Italia y con ganas de comerse a México y de paso a los mexicanos. Pero me estaria desviando de nuevo. El caso es que tenía el telefóno en la mano y una sonrisa maliciosa dirigida a una recién llegada que se me congeló en las manos, del otro lado de la línea mi madre lloriqueaba mientras me daba la noticia. Mi tio había muerto. Mi tio, ese que no conocía. El que a últimas fechas comenzaba a llenarnos de regalos y que nunca antes lo había hecho. El que todos veían con disimulo cuando llegaba a las fiestas familiares acompañado de un "nuevo" amigo. El blanco de las burlas infantiles de los primos ylos comentarios con torcedura de boca de los parientes. El que se fue a vivir al DF y venía muy de vez en cuando y casi siempre malhumorado y taciturno. Si. Mi tio se había muerto y su muerte solo confirmó lo que todos sabíamos pero que nadie se atrevía a decir en voz alta. El golpe fue duro pero sin estridencias. Me quede con la bocina en la mano y mientras le decía a mi madre que en realidad no sabía ni que decir ni como actuar comencé a recordarlo. Comencé a hacer memoria y a traer del pasado retazos de viejas imagenes perdidas en el subconciente. Nada demasiado fuerte a lo que asirme.
Colgué mientras trataba de esconder la mueca en que se había convertido la sonrisa. Me pidieron cerveza, tequila, ron y no se cuantas bebidas más. Cerré los ojos y nuevamente traté de recordar...

Continuará

martes, noviembre 04, 2003

Antecedentes

La historia del tio es larga y comienza cuando estaba en Cancún escapando de... de... de... puta madre, ya ni me acuerdo de que madres andaba corriendo. Cuando llegué a la estación de autobuses pensaba solo en irme. No tenía claro para donde, solo era irme. En ese momento mi relación con gente de la frontera norte si no era fuerte por lo menos existía, en cambio mi relación con la frontera sur era inexistente. Eran puros recuerdos de una lejana infancia. Pero me decidií por la frontera sur, supongo que era más facil desaparecer donde nadie te conocer que donde alguno puede decir: si, llegó con sus maletas hace como un mes. Roló un rato por acá hasta que le perdimos la pista. Es decir, al menos había un referente de un lado, mientras que del otro no había nada...

Continuara...

sábado, noviembre 01, 2003

Hace un par de días mi tio me corrió de su casa. Hasta el momento no se si es definitivo o solo fue por el momento. Lo más extraño del asunto es que mi tio lleva como tres años de muerto y su casa como dos de abandonada.

viernes, octubre 31, 2003

Nuevos colores. La misma mierda
Pues resulta que no. Y como mi profe ya me regaño por andarla regando, por andarme poniendo en evidencia acá lo aclaro. Por que resulta que el Chayanne nunca estuvo en Los Chamos. Que Los Chamos en realidad son un grupo Venezolano (lo cual no me checaba con el de Puerto Rico, pero con eso de los chanchullos ya no se sabe) y que el cantante de "Fiesta en América" salió de otro grupillo llamado Los Chicos. Pero si. Argenis Brito vocalista del Señor Coconut si estuvo en Los Chamos y que le costó mucho quitarse el estigma de joven promesa de la música precocida y precalentada. Y que por fortuna su paso por la farandula no le dejó estigmas que le impidiera formar parte de Los Nuevos Dioses con Jorge González (miembro de Los Prisioneros). Además Brito tiene listo ya el nuevo albúm de su nuevo proyecto "MamboTur".

jueves, octubre 30, 2003

"¿En que momento el futuro dejó de ser una promesa para volverse una amenaza?"

Monstruos invisibles. Chuck Palahniuk

viernes, octubre 24, 2003

Que Mtv es un canal para adolescentes me quedó claro hace mucho tiempo. Los videos no los ven los mayores de 30 años (que no son adolescentes aunque parezca lo contrario). Los que crecieron con la Música para tus ojos hoy seguro sobrepasan el periodo de los barros, las espinillas, las luchas revolucionarias incendiarias y el non future de los sex pistols (hoy más vigentes que nunca). Tal vez por eso se decidió que el host (palabras textuales) fuera el charolastra Diego Luna y los premios grandes se lo llevaran Natalia Lafourcade y Molotov.
Lo mejor de la noche? El trio de bellezas que entregó al ritmo de “A mover el culo” el premio a los roqueros del año. La introducción paródica de un abuelo jugando a ser bien “banda”, bien “alternativo” y no parecer la caricatura de lo que alguna vez fue (lo siento, no lo lograste) acompañado por los Plastilinos como lo hiciera Lyn May en su primer video. Las sabias palabras del abuelito del rock en español: “No nos rolamos a las viejas pero que tal los pomos en el camerino” (la putiza que le espera al pobre cuando la chela le grite: pendejo, yo si le entro con Juanes). Vicentico cantando “Living la vida loca” y Ricky Martin contoneando las caderas al ritmo de “Matador”. Y Dios Maradona tirándole netas al charolastra y bien informado conductor que no dudo en hacer gala de sus conocimientos de cultura general al señalar que el Terminator es ahora el preciso Gobernator de California (¿quién dice que los chavitos no leen el periodico?).
Pero vamos que la fiesta era para los chavitos. La chamacada. Los adolescentes que gritaron (menos que en otros shows, eso que ni que) las actuaciones de Control Machete acompañados por la tres lenguas Fourcade. Que no tenían ni puta idea de quien era el viejito ese que brincaba por el escenario hasta que cantó Lust for life. Para ellos fue la fiesta. Y, espero, la habrán disfrutado.

Pd.- Para la trivia: ¿De que grupo de jovencitos cantantes salió Argenis Brito, uno de los vocalistas de la orquesta del Señor Coconut?
Pista: Del mismo grupo salió también quien cantara “Tiempo de Vals”, “Torero”, y la apoteósica “Fiesta en América”
Pienso que en mucha gente existe un deseo semejante de no tener que empezar, un deseo semejante de encontrarse, ya desde el comienzo del juego, al otro lado del discurso, sin haber tenido que considerar desde el exterior cuanto podía tener de singular, de temible, incluso quizá de maléfico. A este deseo común, la institución responde de una manera irónica, dado que hace los comienzos solemnes, los rodea de un círculo de atención y de silencio y les impone, como si quisiera distinguirlos desde lejos, unas formas ritualizadas.

El orden del discurso, Michael Foucault.

martes, octubre 21, 2003

Hace unos días, el único lector de este blog con el que he platicado físicamente en los últimos días me preguntaba por que actualizo esporádicamente este espacio. No supe que contestarle. Me dijo: “me gustaba más cuando posteabas cosas personales. Ya sabes los preparativos antes del viaje, los días allá, que podría parecer pasaban entre grandes comilonas y botellas de tinto y blanco”. Es cierto, le dije, los blogs que más me gustan son aquellos que hacen de los días el retazo de palabras. Por ejemplo Morcillo, solía divertirme más cuando lo que posteaba eran anécdotas y no esos chorizos informativos de tal o cual sustancia y/o padecimiento. ¿por qué decidí poner stop en la catarsis de los días y rellenar esta madre con ecos de cosas que me llegan por el correo? ¿De notas y comentarios sobre discos o drogas?.
Supongo que era la única opción para seguir En el camino, título de este blog, pero si algo he aprendido en esto de brincar de un diario a otro, es que muchas veces el contenido no necesariamente implica el título, aunque así debería ser.
También creo que el saberme cerca me hace sentir más vulnerable. Aunque en realidad me sienta más bien ajeno. Extraño en la que fue mi casa y aún extraño entre con quienes comparto los días. Hay fiestas en las que no estuve y todo lo que se lo se de oídas. Hay historias que ya no son mías, por que las mías fueron otras. El regreso tiene tanto de desilusión que me hace añorar de nuevo otro regreso y temo que ese también termine en desilusión, aunque honestamente lo dudo.
En realidad no se que tan difícil haya sido conseguir trabajo antes. Si bien el que tuve antes de irme no cayo del cielo tampoco tuve que pelearlo demasiado. Eran otras cosas las que me importaban en ese momento, la perspectiva de trabajo era más bien lejana hasta que llego. Por tanto tampoco se si hoy es más dura la lucha por él. Aunque mis vecinos y los no tanto aseguren que si. Que en realidad el trabajo es hoy, más que nunca (ja), un bien escaso a pesar de las promesas foxistas. Lo cierto es que se escapa, no se deja agarrar, es escurridizo y se esconde muy bien.